Luego del receso de verano, el jueves 8 de abril nos volvimos a reunir para discutir el Documento del Consenso Agroindustial. El objetivo de la reunión fue fijar los pasos a seguir y delinear sobre qué puntos del Documento avanzar.
Para lograr dicho objetivo, se le pidió a los participantes que completen una encuesta que buscaba averiguar en qué puntos del consenso se podía lograr un acuerdo entre los diferentes sectores representados en el espacio de diálogo del Consenso Agroindustrial.
Con el apoyo de la Fundación Cambio Democrático, realizamos en la sala de la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados de la Nación, la tercer reunión del Consenso. Participaron de la misma referentes del oficialismo -asesores del Diputado Agustín Rossi (FPV – PJ - Santa Fe), Alejandro Rossi (FPV – PJ - Santa Fe) y Gustavo Marconato (FPV – PJ - Santa Fe)-, el Peronismo Federal -asesores de Hilda Chiche Duhalde (Peronismo Federal – Buenos Aires) y Celia Arena (Peronismo Federal – Santa Fe), entre otros.
De la reunión surgió la necesidad de aunar esfuerzos y trabajar, en una primera etapa, en torno a las economías regionales, emergencia agropecuaria, inversión en tecnología y obra pública e infraestructura. La selección de los temas surge del objetivo de lograr acuerdos y no representa, de ningún modo, un ranking de prioridades.
Por otro lado, se coordinaron las fechas de las reuniones mensuales para todo 2010, y se consensuó la posibilidad de realizar debates en las provincias de la pampa húmeda junto con legisladores y funcionarios provinciales.
La proxima reunión fue programada para el jueves 13 de mayo a las 10 hs. Se buscará sumar a más participantes, en especial, funcionarios del Poder Ejecutivo Nacional que puedan enriquecer el debate.
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jueves, 22 de abril de 2010
Tercer Debate del Consenso Agroindustrial en el Congreso Nacional
jueves, 28 de enero de 2010
Balance Actividad Legislativa 2009
El 127º periodo parlamentario del Congreso de la Nación , que se inició el 1 de marzo y concluyó el 10 de diciembre de 2009, se caracterizó por ser uno de los de menor producción legislativa desde la recuperación de la democracia: la Cámara de Diputados y el Senado sancionaron apenas unas 85 leyes.
En general, la actividad del congreso fue escasa. La Cámara de Diputados realizó 12 sesiones a lo largo de 2009, y recibió en una oportunidad la visita del jefe de Gabinete. Por otro lado, la actividad en la Cámara de Senadores se centró en tratar los temas del Ejecutivo, que ya habían sido discutidos y aprobados en Diputados. Se realizaron sólo 15 sesiones ordinarias y dos especiales, demostrando la poca iniciativa que existió el año pasado en el Senado.
Las causas radican, en gran parte, en las elecciones legislativas que tuvieron lugar el 28 de junio y la pandemia de gripe H1N1. De todos modos, en lo que respecta a los temas que resguardan a nuestro Consenso Agroindustrial, el tratamiento de proyectos se vio afectado por el conflicto entre el campo y el gobierno nacional. Sin embargo, los pocos temas tratados fueron importantes y se espera que en 2010 se profundice el proceso de diálogo iniciado el año pasado.
viernes, 18 de septiembre de 2009
La hora de un Gran Consenso Nacional
Publicamos este artículo del vicepresidente Sr. Julio Cobos en el cual expresa la necesidad urgente de lograr un Consenso Nacional.El texto está en línea con la propuesta que estamos llevando a cabo desde el Consenso Agroindustrial. Bienvenidas sean las voces que se sumen a esta labor de generación de políticas consensuadas de largo alcance.
“Alguien Tiene que Ceder” por Julio Cobos
En nuestra historia encontramos pactos y tratados preexistentes a la conformación del Estado Nacional, acuerdos para enfrentar crisis políticas y/o económicas. Es hora de generar políticas de Estado consensuadas para solucionar problemas estructurales, pensando en el mediano y largo plazo.
El Estado se define como la nación jurídicamente organizada, es decir enmarcada en la ley y las instituciones. El Estado incluye a la Nación y ésta se entiende como pertenencia a una comunidad que reconoce un pasado compartido, una cultura común y fundamentalmente proyecta el porvenir. Porvenir que se construye día a día, con ese sentimiento de pertenecer y ser parte de esa comunidad. El Estado existe por y para esa comunidad, por lo tanto su deber fundamental es colocarse al servicio del país y su gente.
En 26 años de continuidad democrática nos ha costado mucho consolidar políticas que tienen como meta el bienestar de la población. Hoy, lo prioritario es que a ningún argentino le falte seguridad, salud, trabajo y educación.
Hoy la inseguridad no reconoce límites. Debemos combatir en forma efectiva el flagelo de la inseguridad, trabajando todos los poderes del estado y sus dependencias, en forma conjunta y comprometida, para aplicar una política integral de seguridad.
Debemos dar respuesta inmediata a las carencias en el área de salud, porque es rol indelegable de quien gobierna, otorgar todas las herramientas necesarias a la ciudadanía para que goce de un sistema de salud efectivo y de calidad.
El sostenimiento y generación del empleo debe ser prioritario y debe partir de un análisis realista del mercado, estableciendo un compromiso social entre todos los sectores involucrados. La desocupación o subocupación genera vulnerabilidad social.
Actualmente, la pobreza y sus problemas concomitantes nos conmueven y preocupan. Se la cita en discursos, en debates parlamentarios, en plataformas electorales, se dan cifras: si es el 40, el 30 o el 15 %. Los pobres y los indigentes no son estadísticas son personas que sufren, que padecen, que no acceden a la educación, a la salud, al trabajo. Tomemos a la problemática de la pobreza como eje de este problema estructural de un Gran Consenso Nacional. Ponerlo como eje, para no sólo establecer como meta achicar la brecha de ingreso, sino también la brecha del conocimiento. La brecha de ingreso se achica con una adecuada distribución de recursos, la del conocimiento requiere cambios estructurales en nuestro sistema educativo y tiempos que superan más de una gestión de gobierno.
La pobreza también tiene que ver con la calidad institucional, porque esta garantiza los controles necesarios para tener educación, salud, vivienda y distribución del ingreso. En los últimos días hemos visto como la falta de controles puede afectar la salud de trabajadores que confiaron en su obra social.
En educación se deben establecer -y sostener en el tiempo- políticas de estado, porque los cambios en esta materia demandan tiempos distintos a la dinámica social. La mejora de la calidad educativa requiere establecer prioridades: chicos en la escuela y maestros que enseñen en ella. Los procesos de transformación educativa vividos en Argentina, provocaron el vaciamiento de contenidos en las escuelas y las mismas se llenaron de programas y proyectos. Los resultados de las evaluaciones de calidad educativa, tanto nacionales como internacionales, han demostrado que la aplicación de esta política ha degradado la formación de nuestros estudiantes. Habrá entonces que recuperar las horas perdidas en Lengua, Matemática, Historia, Geografía y Ciencias, entre otras. Hay cosas sencillas que producen grandes impactos, como asegurar a cada chico la tenencia de un libro, como dar prioridad a la doble escolaridad en las zonas de vulnerabilidad social. Debemos implementar los controles necesarios para garantizar el cumplimiento de la obligatoriedad de la enseñanza, un chico no puede estar en la calle, debe estar en la escuela.
Debemos generar reglas claras y durables, que den un marco de previsibilidad y confianza a las inversiones existentes y futuras. Las relaciones comerciales internacionales nos exigen un alto nivel de prudencia, debido a que cada vez que se modifica una disposición interna, repercute en forma directa en el ámbito internacional. Por otra parte, es imposible establecer un sistema impositivo donde paguen quienes más tienen sin el correcto funcionamiento de instituciones y marcos normativos. Los subsidios y planes sociales requiere controles para que los beneficios lleguen a la gente y no se pierdan en intermediarios y burocracia.
Se pone como ejemplo la experiencia española del Pacto de la Moncloa. Estos pactos surgidos luego de una cruenta guerra civil y 40 años de dictadura, exigían de la dirigencia, un acuerdo. Y sí aunque no fue fácil, estuvieron a la altura de las circunstancias, algunos resignaron posiciones, la centroizquierda aceptó la amnistía y la monarquía; los sindicatos renunciaron a reclamos a cambio del reconocimiento a la asociación gremial. Nuestra realidad es distinta, pero la experiencia puede servirnos para entender que siempre “alguien tiene que ceder” si queremos establecer consensos y metas colectivas por encima de los intereses sectoriales, partidarios, corporativos, sólo una decisión unánime que priorice beneficios generales por sobre intereses particulares, logrará establecer este tipo de políticas que favorezcan a la sociedad.
Somos concientes de las dificultades que se deben superar en el proceso de construcción de políticas a largo plazo, pero también sabemos que desde diversos sectores, existen preocupaciones genuinas por llevarlas a cabo. La aplicación concreta de este tipo de políticas es posible y pueden desarrollarse en diferentes áreas. Encontramos muy buenos ejemplos en países vecinos, podemos ver el caso de Brasil, que ejecutó un gran desarrollo industrial y agropecuario en forma simultánea; el de Chile, que ha logrado una notable inserción internacional generando importantes tratados de libre comercio o el importante avance tecnológico incorporado al sistema educativo de Uruguay.
Anhelamos que, en el marco de las celebraciones por los bicentenarios patrios y habiendo superado el proceso eleccionario, los partidos políticos -intermediarios entre el gobierno y la sociedad- asuman esta responsabilidad; para que, con colaboración de las entidades sociales y empresariales, puedan abordar en un futuro no muy lejano una serie de políticas de estado que den marco a un Gran Consenso Nacional.
Aquellos que tomen la iniciativa de convocar a este consenso deben priorizar la trascendencia de los acuerdos alcanzados y no las individualidades que participen en ellos. La tarea no es fácil, ni imposible. Al afirmar ”alguien tiene que ceder”, queremos demostrar que la construcción verdadera y perdurable de las políticas de Estado se origina en una amplia convocatoria; inclusiva y no exclusiva; con un diálogo propositivo no impositivo, en el cual las diferentes posturas se enriquecen sin desacreditarse y que, finalmente, sean en beneficio de todos y no de algunos.
Para hacer en el presente una Argentina con futuro: “alguien tiene que ceder” y en el marco del consenso, ese alguien somos todos.
Julio Cobos
Buenos Aires, miércoles 17 de septiembre de 2009
Dirección de Prensa – Senado de la Nación
En nuestra historia encontramos pactos y tratados preexistentes a la conformación del Estado Nacional, acuerdos para enfrentar crisis políticas y/o económicas. Es hora de generar políticas de Estado consensuadas para solucionar problemas estructurales, pensando en el mediano y largo plazo.
El Estado se define como la nación jurídicamente organizada, es decir enmarcada en la ley y las instituciones. El Estado incluye a la Nación y ésta se entiende como pertenencia a una comunidad que reconoce un pasado compartido, una cultura común y fundamentalmente proyecta el porvenir. Porvenir que se construye día a día, con ese sentimiento de pertenecer y ser parte de esa comunidad. El Estado existe por y para esa comunidad, por lo tanto su deber fundamental es colocarse al servicio del país y su gente.
En 26 años de continuidad democrática nos ha costado mucho consolidar políticas que tienen como meta el bienestar de la población. Hoy, lo prioritario es que a ningún argentino le falte seguridad, salud, trabajo y educación.
Hoy la inseguridad no reconoce límites. Debemos combatir en forma efectiva el flagelo de la inseguridad, trabajando todos los poderes del estado y sus dependencias, en forma conjunta y comprometida, para aplicar una política integral de seguridad.
Debemos dar respuesta inmediata a las carencias en el área de salud, porque es rol indelegable de quien gobierna, otorgar todas las herramientas necesarias a la ciudadanía para que goce de un sistema de salud efectivo y de calidad.
El sostenimiento y generación del empleo debe ser prioritario y debe partir de un análisis realista del mercado, estableciendo un compromiso social entre todos los sectores involucrados. La desocupación o subocupación genera vulnerabilidad social.
Actualmente, la pobreza y sus problemas concomitantes nos conmueven y preocupan. Se la cita en discursos, en debates parlamentarios, en plataformas electorales, se dan cifras: si es el 40, el 30 o el 15 %. Los pobres y los indigentes no son estadísticas son personas que sufren, que padecen, que no acceden a la educación, a la salud, al trabajo. Tomemos a la problemática de la pobreza como eje de este problema estructural de un Gran Consenso Nacional. Ponerlo como eje, para no sólo establecer como meta achicar la brecha de ingreso, sino también la brecha del conocimiento. La brecha de ingreso se achica con una adecuada distribución de recursos, la del conocimiento requiere cambios estructurales en nuestro sistema educativo y tiempos que superan más de una gestión de gobierno.
La pobreza también tiene que ver con la calidad institucional, porque esta garantiza los controles necesarios para tener educación, salud, vivienda y distribución del ingreso. En los últimos días hemos visto como la falta de controles puede afectar la salud de trabajadores que confiaron en su obra social.
En educación se deben establecer -y sostener en el tiempo- políticas de estado, porque los cambios en esta materia demandan tiempos distintos a la dinámica social. La mejora de la calidad educativa requiere establecer prioridades: chicos en la escuela y maestros que enseñen en ella. Los procesos de transformación educativa vividos en Argentina, provocaron el vaciamiento de contenidos en las escuelas y las mismas se llenaron de programas y proyectos. Los resultados de las evaluaciones de calidad educativa, tanto nacionales como internacionales, han demostrado que la aplicación de esta política ha degradado la formación de nuestros estudiantes. Habrá entonces que recuperar las horas perdidas en Lengua, Matemática, Historia, Geografía y Ciencias, entre otras. Hay cosas sencillas que producen grandes impactos, como asegurar a cada chico la tenencia de un libro, como dar prioridad a la doble escolaridad en las zonas de vulnerabilidad social. Debemos implementar los controles necesarios para garantizar el cumplimiento de la obligatoriedad de la enseñanza, un chico no puede estar en la calle, debe estar en la escuela.
Debemos generar reglas claras y durables, que den un marco de previsibilidad y confianza a las inversiones existentes y futuras. Las relaciones comerciales internacionales nos exigen un alto nivel de prudencia, debido a que cada vez que se modifica una disposición interna, repercute en forma directa en el ámbito internacional. Por otra parte, es imposible establecer un sistema impositivo donde paguen quienes más tienen sin el correcto funcionamiento de instituciones y marcos normativos. Los subsidios y planes sociales requiere controles para que los beneficios lleguen a la gente y no se pierdan en intermediarios y burocracia.
Se pone como ejemplo la experiencia española del Pacto de la Moncloa. Estos pactos surgidos luego de una cruenta guerra civil y 40 años de dictadura, exigían de la dirigencia, un acuerdo. Y sí aunque no fue fácil, estuvieron a la altura de las circunstancias, algunos resignaron posiciones, la centroizquierda aceptó la amnistía y la monarquía; los sindicatos renunciaron a reclamos a cambio del reconocimiento a la asociación gremial. Nuestra realidad es distinta, pero la experiencia puede servirnos para entender que siempre “alguien tiene que ceder” si queremos establecer consensos y metas colectivas por encima de los intereses sectoriales, partidarios, corporativos, sólo una decisión unánime que priorice beneficios generales por sobre intereses particulares, logrará establecer este tipo de políticas que favorezcan a la sociedad.
Somos concientes de las dificultades que se deben superar en el proceso de construcción de políticas a largo plazo, pero también sabemos que desde diversos sectores, existen preocupaciones genuinas por llevarlas a cabo. La aplicación concreta de este tipo de políticas es posible y pueden desarrollarse en diferentes áreas. Encontramos muy buenos ejemplos en países vecinos, podemos ver el caso de Brasil, que ejecutó un gran desarrollo industrial y agropecuario en forma simultánea; el de Chile, que ha logrado una notable inserción internacional generando importantes tratados de libre comercio o el importante avance tecnológico incorporado al sistema educativo de Uruguay.
Anhelamos que, en el marco de las celebraciones por los bicentenarios patrios y habiendo superado el proceso eleccionario, los partidos políticos -intermediarios entre el gobierno y la sociedad- asuman esta responsabilidad; para que, con colaboración de las entidades sociales y empresariales, puedan abordar en un futuro no muy lejano una serie de políticas de estado que den marco a un Gran Consenso Nacional.
Aquellos que tomen la iniciativa de convocar a este consenso deben priorizar la trascendencia de los acuerdos alcanzados y no las individualidades que participen en ellos. La tarea no es fácil, ni imposible. Al afirmar ”alguien tiene que ceder”, queremos demostrar que la construcción verdadera y perdurable de las políticas de Estado se origina en una amplia convocatoria; inclusiva y no exclusiva; con un diálogo propositivo no impositivo, en el cual las diferentes posturas se enriquecen sin desacreditarse y que, finalmente, sean en beneficio de todos y no de algunos.
Para hacer en el presente una Argentina con futuro: “alguien tiene que ceder” y en el marco del consenso, ese alguien somos todos.
Julio Cobos
Buenos Aires, miércoles 17 de septiembre de 2009
Dirección de Prensa – Senado de la Nación
martes, 18 de agosto de 2009
El Consenso Agroindustrial suma apoyos
El Consenso Agroindustrial tiene el apoyo, hasta la fecha, de más de 450 entidades de la cadena del agro y de la sociedad civil. La iniciativa impulsa la construcción de consensos básicos, orientados a sentar las bases para un debate abierto, profundo y público sobre las políticas agropecuarias necesarias para el país en el mediano y largo plazo.
Buenos Aires, 24 de agosto de 2009. El Consenso Agroindustrial, iniciativa que dirige la fundación Directorio Legislativo, se propone construir consensos sobre los criterios y lineamientos compartidos por los diversos actores sociales y de la cadena de producción agroindustrial. El Consenso Agroindustrial persigue el objetivo de impulsar un debate parlamentario fructífero y generar nuevos mecanismos de diálogo pacífico y respetuoso entre los sectores productivos y los decisores políticos. El documento de consenso –al que ya adhirieron más 450 instituciones -expresa los acuerdos esenciales en torno a cuestiones fundamentales, tales como: “Calidad Institucional”, “Inversión Social”, “Marco Fiscal”, “Economías Regionales”, “Producción Agrícola”, “Producción Ganadera y Lechera”, entre otras.
La cadena agroindustrial argentina concentra la fuerza productiva más importante del país. Sumados sus distintos “eslabones” representan el 45% del valor agregado por la producción nacional de bienes, el 36% del total de empleos y el 56% de las exportaciones. (Fuente: “Evaluación de impactos económicos y sociales de políticas públicas en la cadena agroindustrial”, Foro de la Cadena Agroindustrial, Noviembre de 2007.)
El proceso consta de tres etapas:
- Búsqueda de apoyos: de diversas instituciones y entidades de la cadena de valor agroindustrial al proceso de consenso. Hasta el momento ya han adherido más de 450 organizaciones relacionadas con el campo de todo el país.
- Debates Políticos: La Mesa del Diálogo Argentino organizará debates en el ámbito del Congreso de la Nación con los líderes políticos más relevantes de todos los partidos de la oposición y del oficialismo. Allí se debatirán los criterios y propuestas incluidas en el Documento de Consenso.
- Compromiso de todas las bancadas: Se invitará a todos los diputados y senadores a comprometerse a debatir las políticas agroindustriales en general, durante el año próximo.
El Consenso Agroindustrial cuenta con el apoyo del Diálogo Ciudadano (ex Mesa del Diálogo Argentino), Fundación Cambio Democrático, Fundación Avina, Bolsa de Comercio de Rosario y Bolsa de Cereales de Buenos Aires. El proyecto fue diseñado y es gestionado por la Fundación Directorio Legislativo, entidad que trabaja por la transparencia de los procesos legislativos desde hace 10 años.
Más información en: www.unprimerpaso.org y www.directoriolegislativo.org
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